LOS ÁCAROS Y EL VENENO DE LAS RANAS PUNTA DE FLECHA
- 6 jun 2018
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Las ranas de la familia Dendrobatidae (Figura 1), son anfibios anuros pequeños (de 1 a 6 cm de longitud), diurnos, que habitan los bosques tropicales de centro y Sudamérica. Se reconocen más de 160 especies, y muchas de ellas tienen una gran cantidad de sustancias tóxicas (alcaloides lipofílicos) en su piel. Estos alcaloides les otorgan a las ranas una defensa en contra de sus depredadores naturales, ya que en algunas especies dicho veneno es altamente tóxico, al grado de poder matar un animal del tamaño de una persona. De hecho, su nombre común “ranas punta de flecha” deriva del hecho de que algunos grupos indígenas han utilizado las toxinas de la piel de estas ranas para envenenar sus herramientas de caza (flechas o dardos). En general los dendrobátidos mientras más brillosos o de colores más “vivos”, son más venenosos. Sin embargo, las ranas dendrobátidas mantenidas en cautiverio con dietas artificiales pierden la toxicidad en su piel.

Figura 1. Ejemplar de Oophaga pumilio o rana "flecha roja y azul" de Costa Rica. Fotografía por Ana G. Martínez-Becerril.
Pero, ¿qué relación existe entre los ácaros y el potente veneno de estas ranas? La respuesta se encuentra en un estudio publicado hace poco más de 10 años, en el cual se detectó que los alcaloides que componen el veneno en la piel de ranas de la especie Oophaga pumilio (Figura 1) son obtenidos a partir de los ácaros oribátidos que son un alimento común para esta rana y otros dendrobátidos. Previo a esto, se creía que dichos alcaloides eran obtenidos a partir de hormigas de las que se alimentaban.
Hasta la fecha, se ha demostrado experimentalmente la presencia de alcaloides en especies de ácaros oribátidos del género Scheloribates (Oribatida: Brachypylina: Oripodoidea: Scheloribatidae). Las especies de Scheloribates (Figura 2) son los ácaros más comunes y abundantes en el suelo y hojarasca, principalmente en los trópicos. Son microscópicos, en promedio miden medio milímetro y son de color café principalmente. Los sitios de producción de alcaloides en estos ácaros se asume que son un par de glándulas exocrinas (órganos que sintetizan y liberan diversas sustancias al exterior del cuerpo), conocidas como “glándulas opistonotales” (Figura 3). Estas glándulas están presentes en todos, excepto los oribátidos más primitivos y constituyen su principal sistema exocrino.

Figura 2. Scheloribates laevigatus. Fotografía por R. Penttinen
(http://coo.fieldofscience.com/2017/05/scheloribates.html).
Desde hace tiempo se sabe que las ranas no producen por si mismas estos alcaloides sin embargo, no se conoce con exactitud el mecanismo mediante el cual las ranas “secuestran” estos alcaloides conseguidos al alimentarse de los ácaros que las producen. Debido a que los ácaros oribátidos se alimentan principalmente de materia en descomposición, es poco probable que ellos ingieran los alcaloides de plantas, por lo que seguramente ellos mismos sintetizan estas sustancias venenosas.

Figura 3. Dibujo parcial del dorso de un ácaro oribátido de la familia Ceratozetidae, señalando las glándulas opistonotales. Tomado y Modificado de Iturrondobeitia-Bilbao y Subías-Esteban (2015), Revista IDE@-SEA, 16: 1-17.
Esta línea de investigación es muy prometedora, puesto que ahora han surgido varias preguntas aun sin respuestas, como por ejemplo: 1) ¿Qué función tienen estos alcaloides en los ácaros? Puesto que son ácaros de colores obscuros, probablemente no los utilizan para advertir a sus depredadores; 2) ¿Qué porcentaje de la dieta representan estos ácaros en otras especies de ranas venenosas? 3) ¿A qué se debe que cada especie de ácaro sintetice alcaloides distintos a los de especies cercanas? Esperemos que pronto podamos ir encontrando respuestas a estas y otras interrogantes.
Si te interesa conocer más sobre el tema, te recomendamos la siguiente literatura y acércate a nosotros por nuestras diferentes redes sociales.
LITERATURA:
- Raspotnig, G. et al. 2011. Oribatid mites and skin alkaloids in poison frogs. Biology Letters, 7: 555-556. DOI: 10.1098/rsbl.2010.1113
- Saporito, R. A. et al. 2007. Oribatid mites as a major dietary source for alkaloids in poison frogs. PNAS, 104 (21): 8885-8890. www.pnas.org_cgi_doi_10.1073_pnas.0702851104
- Takada, W. et al. 2005. Scheloribatid mites as the source of pumiliotoxins in dendrobatid frogs. Journal of Chemical Ecology, 31: 2403–2415. doi:10.1007/s10886-005-7109-9.
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