Los ácaros y el declive de las abejas
- 5 may 2017
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Fotografías por J. Toledo & R. Paredes
En esta ocasión dedicaremos nuestra Arac’nota a reseñar algunos aspectos de la biología y ecología de una especie particular de ácaro y la relación tan estrecha que mantiene como parásito de abejas, para lo cual tomamos como base un artículo de revisión publicado el año pasado y escrito por investigadores italianos.
El ácaro Varroa destructor (Fotografías arriba) es un ectoparásito (parasito externo) que se alimenta exclusivamente de la hemolinfa de las abejas y sus altas infestaciones les provocan una enfermedad conocida como varroasis. Proviene originalmente del sureste de Asia en donde parasitaba naturalmente a las abejas Apis cerana, pero durante la primera mitad del siglo XX se documentó que éste ácaro amplió su parasitismo a otra abeja melífera domesticada: Apis mellifera. Desde 1949, este ácaro ha expandido su distribución a Europa y América en donde ha ocasionado grandes pérdidas económicas, de hecho, la varroasis es considerada la mayor zoonosis en el contexto de las enfermedades en abejas. Otros organismos, como el virus de las alas deformadas, también está involucrado en la relación entre el ácaro y la abeja melífera. Se considera que V. destructor ha estado involucrada en el alarmante declive de las abejas en los últimos 10 años.
El ciclo de vida de Varroa destructor incluye dos fases distintas: 1) una fase forética que sucede en la abeja adulta, y 2) una fase reproductora llevada a cabo al interior de las celdas incubadoras de las crías. La invasión de estas celdas representa el inicio de la fase reproductora y ocurre unas horas antes de que la abeja nodriza selle la celda que contiene una larva de abeja; dentro de esta celda, la hembra del ácaro se alimenta de hemolinfa de la abeja y pone sus huevos sobre la superficie de la pared de la celda. Normalmente, de estos huevos eclosiona primero un macho y después unas cuantas hembras. Los miembros de esta camada de ácaros se aparean entre sí y cuando la larva de abeja ha terminado su metamorfosis convirtiéndose en una abeja adulta alada, ésta sale de la celda llevando sobre su cuerpo al ácaro hembra y sus hijas fertilizadas. Entonces los ácaros pueden transferirse a otras abejas y ahí pasan su fase forética antes de entrar a otra celda a reproducirse de nuevo. Los ácaros machos no pueden sobrevivir fuera de la celda y mueren, mientras que las hembras pueden repetir dos o tres veces la fase reproductora durante su existencia.
Los ácaros han logrado utilizar ciertas hormonas y compuestos orgánicos de las abejas para su propio beneficio. Por ejemplo, un par de ésteres metílicos que son componentes de la feromona de cría y que induce a las abejas nodrizas a sellar las celdas incubadoras con larvas, también están involucrados en la atracción del ácaro hacia la larva de las abejas y así iniciar su fase reproductora. Los ácaros Varroa también mimetizan hidrocarburos cuticulares de las abejas para evitar que éstas los reconozcan y los destruyan.
Finalmente, aunque la interacción Varroa y sus huéspedes las abejas melíferas es uno de los modelos mejor conocidos en ecología química, los autores enfatizan que la investigación debe continuarse en estudios de caso particulares, así como incluyendo herramientas genómicas y proteómicas para descifrar la interacción huésped-parásito a nivel molecular.
Esperamos que esta Arac’nota sea de su agrado y recuerden comentar y compartir. Les dejamos la referencia completa del trabajo reseñado. Saludos afectuosos.
Nazzi, F. y Le Conte, Y. 2016. Ecology of Varroa destructor, the major ectoparasite of the western honey bee, Apis mellifera. Annual Review of Entomology, 61: 417–432.



























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